Preeclampsia y duelo perinatal

Hola, me llamo Raquel y me gustaría contaros mi historia, cómo perdimos a nuestra hija Ona, a las 28 semanas de gestación.

Mi embarazo con Ona fue normal, todo dentro de los “márgenes y baremos”. Me visitaba por mutua así que cada mes tenía una ecografía. La última de estas fue a los 6 meses, antes de las Navidades y acordamos que a finales de Enero tendría la del mes 7 aunque Ona estaría ya de más semanas. Mi vida era normal, casa-trabajo-casa pero después de reyes empecé a notar un dolorcillo en la boca del estómago (mi pareja había estado con gastroenteritis así que pensé que el virus me había afectado a mí también).  Después de unos días y ver que no se me iba el dolorcillo y además tenía las piernas muy hinchadas (demasiado temprano en la gestación para empezar con la retención de líquidos), decidí ir a urgencias (mutua). Aquí empezó nuestro horror. Nos derivaron inmediatamente al Hospital de la Maternitat (Seguridad Social – Barcelona) y me comunicaron que sufría Preeclampsia (enfermedad que se origina en la placenta y que hace, sin razón científica todavía encontrada, que ésta deje de funcionar correctamente), por lo que mi niña llevaba ya unas 2-3 semanas que no recibía correctamente el alimento/nutriente/oxígeno que la placenta ayuda a generar. Estuve 3 días ingresada con la tensión muy alta (podría haber entrado en un coma si no hubiera decidido ir a urgencias aquel día), y los médicos intentaban que Ona fuera sobreviviendo y aguantando dentro de mí, aun así, sin descartar una posible cesárea urgente e incubadora. Tratar de asimilar esto nos costó los primeros 2 días de ingreso y cuando por fin lo interiorizamos, al 3er día (justo era mi 30 aniversario), Ona simplemente se apagó dentro de mí, dejó de latir.

Tras este brutal desenlace hay que añadir el posterior parto, nunca fue el imaginado, por supuesto, pero pudimos ver su carita preciosa y la arropamos en nuestros brazos. Fue, es y será un golpe tremendamente duro en nuestras vidas y cada día llevamos a Ona en nuestro corazón y nuestra mente.

Hoy tenemos con nosotros a Erik (embarazo sin riesgo de Preeclampsia, a término y sin ninguna complicación) y cada día le damos las gracias a su hermanita por cuidar de él, desde allí donde esté, y por ayudarnos a seguir nuestro día a día.

¡Gracias por vuestro tiempo!

Raquel.

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