Duelo, embarazo y confinamiento

Duelo gestacional y nuevo embarazo después de una pérdida

Perder a un hijo durante el embarazo es una experiencia terrible y si a esto le sumamos vivir el duelo y un nuevo embarazo en confinamiento, todas las emociones se multiplican por mil, porque además de adaptarnos a una nueva rutina en la que no tenemos espacios para asimilar lo que nos está sucediendo, tampoco podemos contar con la familia y amigos que en estos momentos su presencia es tan importante.

Una mamá fuerte y valiente ha querido compartir con nosotras su vivencia, como lo está viviendo y la fortaleza con la que está pasando cada día.

Visibilizar nuestras maternidades nos ayuda a sentirnos acompañadas y ver que no somos las únicas que vivimos maternidades difíciles.

Un cóctel explosivo: confinamiento y embarazo después de una pérdida gestacional

Si parece ya complicado sobrellevar un embarazo después de una pérdida de tu bebé a las 12 semanas, el coronavirus ha venido a poner al límite una situación que parecía ya difícil de entrada.

Perdí mi bebé hace pocos meses y la alegría del nuevo embarazo, justo antes del confinamiento, desapareció tras el conocido malestar de náuseas, vómitos y dolor gástrico acechando todo el día. Y también tras la ansiedad, un clásico en el cambio hormonal del primer trimestre. Lo que no sabía es que el miedo a volver a revivir la imagen de un bebé quieto, sin latido, en la pantalla del ecógrafo, se convertiría en una imagen recurrente y un miedo añadido. Ni tampoco sabía que teletrabajar con un niño de cuatro años mientras mi pareja trabajaba también, fuera de casa, sería demencial. Ni tampoco que echaría tanto de menos mi familia y mi núcleo de convecinos que ahora, en pleno confinamiento, no podían ayudarnos.

Una mochila demasiado llena que dificulta poder ser positivo y pensar en tu futuro bebé. De hecho, desaparece la idea de un bebé sano y a término; miedo que, si compartes con tu entorno, no siempre es recibido con comprensión, aún conociendo tu situación. Y la culpabilidad aparece y se hace un buen sitio bien adentro, alimentando la ansiedad y haciéndote sentir sola. Le tengo terror a la primera ecografía que acontecerá dentro de unos días. A las 12 semanas. Como una espada de Damocles pendulando en mi cabeza.

Por suerte las mujeres y profesionales que compartís vuestras experiencias sois de muchísima ayuda en estos momentos, y se agradece tanto… Hace unos meses leía testimonios de mujeres intentando un nuevo embarazo después de una pérdida y pensaba “No será para tanto”. Y sí, lo es. Es una vivencia difícil y a la vez muy valiente. Ahora entiendo ese “arcoíris” que me parecía tan cursi. Realmente, si se consigue superar un embarazo así, el nacimiento de tu hijo debe ser el arcoíris más grande del mundo.

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