Bebé deseado, interrupción del embarazo y pandemia

psicologa perinatal badalona

July, es una valiente mujer que ha tenido la generosidad de compartir su relato y su dura experiencia con nosotras.

Ella lo explica muy bien, como la vida hoy es felicidad y mañana puede convertirse en una auténtica pesadilla.

July nos cuenta cómo es vivir un embarazo en plena pandemia, con el abanico de emociones que ya genera esta situación de tanta incertidumbre y qué supone además recibir la noticia de que tu bebé está gravemente enfermo y que una de las opciones válidas para él es la finalización del embarazo, aun cuando esta opción jamás había sido contemplada por nuestra protagonista y su pareja.

Gracias July por explicar tu historia, porque ayudas a disminuir el tabú que envuelve la interrupción del embarazo y visibilizas la importancia del trato por parte de los profesionales del hospital y de la importancia también de las asociaciones de duelo, en este caso la asociación Acontracor, a partir de los grupos de ayuda mutua y del grupo de Facebook, la vida después de una interrupción del embarazo.

Y gracias Mónica Rebollo de Lluvia de love por poner luz y color a una realidad tan dura y permitir a las familias tener un recuerdo más amable de su bebé con tus acuarelas de sanación.

Y os dejo con la historia de July:

Cuando la vida cambia de un día para el otro

Primer embarazo, deseado, esperado y amado. El 08/05/2020 fue mi procedimiento ILE (interrupción legal del embarazo), mi bebé GIANNI ¡se encontraba en la semana 20!

Los días son duros, las noches son largas y me aterran cuando llegan; pues la mente es libre para sabotearnos. Nunca me hubiese imaginado pasar por esto, que increíble, cómo se puede estar feliz y pasar a estar triste de la noche a la mañana, como te cambia la vida y sin aviso.

Al principio, el control de mi bebé era por mi seguro privado, el día justo que declararon la pandemia fue mi última ecografía (TODO ESTABA BIEN) o al menos eso decía la doctora, no pude hacerme el triple screening por toda esta situación y luego volví a ver a la doctora el 13/04, volvió a decirme que todo lo veía bien y que ya en la semana en la que me encontraba ya no servía de nada hacérmelo. Me habló de un test que podía hacerme y que ahí podía salir si había alguna anomalía o no. Me lo hice y salió alto el riesgo en síndrome de down (ahí empezó todo) cada palabra fue como una puñalada al corazón   .

Con la esperanza que ese resultado fuese falso, fui al hospital y me hicieron una amniocentesis (que duro es ese procedimiento) sentía dolor de hacerle eso a mi bebé (de irrumpir en su pequeño espacio tan vulnerable y sagrado).

Efectivamente el resultado fue positivo, síndrome de down, su corazón no estaba formado y mil cosas más que no se desarrollaron bien.

Yo no entendía nada, yo pensaba cómo era posible ese diagnóstico y la doctora que me veía ¿no me había dicho nada?

Son tantas las preguntas que tengo sin respuesta… Me hablaron del procedimiento de la interrupción del embarazo (de donde vengo yo no es legal el aborto ni nada) y por supuesto para mí era súper fuerte todo ese tema; pues no sabía que en España es legal.

Me dieron unos días para pensarlo, hablarlo con mi pareja, buscar información y todo eso. Debo decir que todo el personal del hospital desde el día 1 hasta que me despedí de mi bebé, fue amable, fue sincero… yo me sentí cuidada, me sentí querida (aunque no conociera a ningunas de esas personas) ¡esto es un sube y baja de emociones!

Decidimos hacer la interrupción del embarazo, ingresé el jueves temprano al hospital y en la madruga del viernes ocurrió todo… yo no sabía que el final sería así. Yo no sé por qué nunca pasó por mi cabeza cómo sería el proceso (creo que pensaba que sería diferente). Siempre me explicaron, cada paso y todo, pero creo que yo nunca caí en que sería así…

Fue como un parto, con tus dolores, tus contracciones, a diferencia que mi bebé no estaría vivo (y es una confusión que tengo desde aquel día) todo este amor, todo lo que nació desde el día que me enteré que estaba embarazada.

Es como estar en shock, un día asumes que sucedió y otro día no sabes que pasó. Cada día es un reto para vivir, voy poco a poco, por fuera puedo demostrar “estar bien” pero la verdad es que por dentro estoy rota. Cuánto dolor hay que procesar y que no estamos preparadas para esto, pero qué fuertes somos día tras día. 

Qué bueno haber encontrado la asociación Acontracor, ojalá existieran más asociaciones y grupos así, fundaciones, grupos de apoyo para asistir, tantas cosas que pudieran haber; pero estamos tan aisladas (nos tienen como en el olvido) es todo un tabú…

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