La otra cara de la maternidad

Se ha hablado mucho de la otra cara de la maternidad, pero siempre que veo una entrada de algún blog que habla sobre este tema, comenta lo duro que será no dormir por las noches o si el bebé no cogerá el peso suficiente con el pecho.

Cada uno siente su vivencia como la más intensa del mundo y esto evidentemente es muy válido, pero cuando vives varias maternidades te das cuenta que cosas que parecían muy importantes dejan de serlo tanto.

Creo que saber que hay varias realidades en torno a la maternidad, nos puede ayudar a contextualizar lo que nosotras estamos viviendo. Con esto no quiero decir que porque haya realidades más duras no tengamos permiso para quejarnos de la nuestra.

Es bueno expresar las emociones, para poder liberarlas y así trabajar sobre aquello que nos esté generando malestar. Por lo que, tener en cuenta los aspectos positivos de nuestra maternidad nos puede ayudar a rebajar las expectativas y por ende relajarnos un poco en nuestro día a día.

Cuando yo hablo sobre la otra cara de la maternidad, me refiero a esa que se presenta sin nosotros esperarlo. Cuando tu bebé nace con algún tipo de enfermedad o alguna dificultad, el miedo nos invade y empieza a aflorar el duelo por aquello que nosotros esperábamos vivir y no está sucediendo.

El amor más intenso que podremos vivir, será el amor hacía nuestros hijos, desde que sabemos que estamos embarazadas ya sentimos que no podremos vivir sin ese bebé, por eso cuando se presentan dificultades las vivimos con tanta intensidad.

Esto es normal y los sentimientos negativos que acompañan esta toma de conciencia de la nueva realidad también, hay que sentirlos y dejarlos salir para que podamos reconstruir de nuevo las expectativas que nos guiaran por la nueva maternidad.

Lo mismo sucederá cuando por algún motivo el bebé fallezca durante la gestación o al poco de nacer. Aquí seguramente desearemos que se hubiera quedado con nosotras fuera como fuera.

Nos falta el aliento, sentimos un vacío enorme en nuestro interior y nuestros brazos piden a gritos a ese bebé que ya no está.

En esta realidad nos tendremos que reinventar de igual modo que cuando surgen dificultades, pero esta vez sí sabremos cuales son las cosas importantes de la vida y por ello, probablemente nos centraremos más en los detalles del día a día que son los que finalmente nos hacen felices.

Así que sea cual sea tu realidad, vive intensamente cada día, porque los detalles marcaran la diferencia de sentirnos plenas en nuestra maternidad o por ende sentirnos tristes.

Aun así, si crees que hay situaciones que te desbordan, no dudes en buscar grupos de crianza, duelo o nuevo embarazo (según tu realidad), todos ellos serán el mejor aliado para sentirnos acompañadas en este tsunami de emociones.

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