Llegó el arcoiris después de la durísima tormenta

Heidy es una mujer increíble que ha tenido la generosidad de compartir su dura experiencia para que otras madres nunca pierdan la esperanza, ni en los momentos más duros.

Con su testimonio da voz a muchos otros que se viven en silencio y muestran como a veces llegar a ser madre de un bebé vivo es tremendamente complicado.

Si crees que con tu historia también puedes ayudar a muchas mujeres que están viviendo ahora esta situación, no dudes en enviármela a testimonios@mamanoestas.com

Tengo una hija de 15 años, que me logró realizar por primera vez como madre. El embarazo fue muy bien sin complicaciones, hasta ahí mi vida era perfecta y pensaba que el mundo de la maternidad era maravilloso.

Pasados 3 años de mi primer parto me quedé embarazada de nuevo. Mi alegría, la ilusión por el nuevo embarazo, pero no duró mucho, a las 13 semanas dejó de crecer, llegó el legrado y el primer dolor inexplicable de perder ese ser tan pequeño que ya amaba. 

¡Mi camino sólo estaba comenzando!

Pasados 3 años más en el 2010 me quedé embarazada, muy feliz, pero con temores, que poco a poco logramos mi pareja y yo ir sorteando, felices cuando nos enteramos que era una niña y decidimos ponerle ¡Sara! mi pequeña.

El embarazo transcurría perfecto sin complicaciones, llegamos a la semana 38, me hicieron correas y me dijeron que la nena se movía poco, me dieron azúcar y me enviaron a casa.

Comienza mi martirio, iba muy seguido al hospital por que tenía contracciones, me miraban y me decían, no aún no… Así pasé hasta la semana 41, pero lloraba cada día yo sabía que algo no iba bien.

El día 2 de agosto del 2011, cambió mi vida, ese día sentí que se movía muy poco y le dije a mi esposo vamos por urgencias corriendo que siento que las cosas no van bien. Cuando llegamos me hicieron correas y ecografía, pero mi pequeña ya no tenía latido, mi princesa se había ido al cielo. 

Yo tengo estrechez pélvica y no tenía capacidad para un parto normal, pues ahí si corrieron para hacerme la cesárea.

La nena había hecho meconio, luego la perdieron y no la encontraban para entregarla y poder enterrarla, una tristeza detrás de la otra.

Me entregaron los informes de la autopsia y no tenía nada aparentemente, el meconio en mucha cantidad, diagnóstico óbito fetal.

Para resumir, después de la muerte de mi princesa, tuve 2 abortos más, y uno que había tenido antes 3 y la muerte de mi hija 4 dolores que me hicieron marcar un antes y un después en mi vida.

Hace 2 años, Dios nos premió con un bello niño arcoíris, un embarazo muy complicado, pero gracias a Dios las cosas salieron bien. Él y mi hija mayor son mi gran alegría del día a día.

Cuando me preguntan, ¿cuántos hijos tienes? siempre digo 3, por que han pasado 8 años, pero Sara estará siempre en mí, en mis recuerdos y en mi corazón.

Espero que mi experiencia sirva para otras mamis que están atravesando este dolor que no tiene nombre como le digo yo, un fuerte abrazo.

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